Te invito a navegar en mi velero para pescar juntos el sentido de la vida a través de estos pensamientos, proverbios, poemas y Haikus salidos desde el fondo de mi alma.
miércoles, 18 de marzo de 2026
Mirada al cielo
miércoles, 13 de noviembre de 2024
La victoria de los ausentes
Aunque una leve eternidad proteja a los que ya no están, ellos piden, desde algún lugar del universo, justicia por haber sido ofendidos mientras sus almas, cubiertas de lodo, dolor y amargura, no puedan aún cantar victoria ... esa victoria que jamás será definitiva mas si le pertenece al más perseverante porque sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria.
¡Ay! Introducirme en sus ausencias, no puedo. Y, sin embargo, me pregunto qué se llevaron y qué dejaron detrás suyo. Tal vez no sea bueno convivir con el vacío... ese vacío que nos recuerda que si el corazón está lleno de miedo, entonces, estará vacío de toda esperanza porque cuando lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece.
Y aunque no sepamos si es uno el que empuja los acontecimientos, es muy posible que sean éstos los que nos terminen arrastrando, porque el peor enemigo de toda sabiduría convencional no son las ideas en sí, sino la simple marcha de los acontecimientos.
Mas los ausentes nos recuerdan que sólo las personas fuertes son capaces de crear sus propios acontecimientos ya que los débiles sólo sufren lo que les impone el destino... ese destino que nos pide no ir en contra de él, sino delante de él porque los ausentes, desde algún lugar del universo, nos recuerdan que lo que llamamos destino no nos llega desde afuera, sino que emerge de nosotros mismos como un ave fénix para no sólo poder potenciar nuestra resilencia, sino poder salir victoriosos de toda adversidad.
Sólo a través del poder de la resilencia, esa capacidad inigualable, podremos renovarnos, quizá porque en los momentos más oscuros siempre hay una oportunidad no sólo para renacer, sino también para reinvidicar a nuestros queridos ausentes.
MARiSOL
jueves, 18 de agosto de 2016
Imaginaciones
Entre lo real e irreal hay una realidad tangible que nos aplasta con su verdad única y absoluta porque ni se puede exagerar ni queda espacio para mentiras. Y yo, sigo, simplemente, existiendo entre la que soy y la que quisiera ser para no llamar la atención a mis locas ideas que sólo quieren corroborar que la lluvia de mis palabras siguen chocando contra los cristales de tu mirada mientras un viento sopla en contra nuestro mientras una sombra funesta se interpone entre los dos para obligarnos a vivir en un mundo invertido. ¿Me sigues?
Acuérdate de mí aunque sólo veas un poco el rostro de mi alma, por favor. Seguro que estoy yendo muy lejos, pero mis imaginaciones no desean cambiar ni de tema ni de rumbo quizá porque todo lo que saco de mi mente, se refleja en el suelo de tu vida. No soy ni exagerada ni original, sólo siento que coincidimos, por momentos.
Trato que, tú y yo, encajemos a la perfección mientras la perfección de nuestras ideas es arrastrada por el destino, aquél que nos merecemos tener aunque limite nuestro poder, quizá para no corrompernos por dentro ya que por fuera es todo lo contrario. Y mientras nuestra sinceridad no se contraponga con nuestras imaginaciones, tú y yo dejaremos de ser imparciales para darle cabida al valor de nuestras ideas aunque éstas no coincidan con las ideas de todos.
Es muy extraño, pero cuando te pienso, siento que este mundo no es sólo para los valientes, como muchos creen, sino para todas aquellas almas, como nosotras, que al leer al mundo tal cual es, preferimos sobrevivir en éste porque la vida nos ayuda no sólo a entregarnos a ese universo, antiguo e inmenso, donde existe un lugar especial para nuestras imaginaciones, sino nos ayuda también a no morir en vida.
MARiSOL
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Capricho

miércoles, 19 de febrero de 2014
Vuelan palabras
Ignoro si mis ideas vestidas de palabras suben al cielo como el humo de una fogata débil y, al final, no logran arder dentro tuyo, O si, todo lo contrario, ellas caen como lluvia y te mojan por dentro. Mas egoísta no soy porque puedo compartir mi paraguas contigo, si quieres. Y si no tuviera paraguas, ¿compartirías tú conmigo tu lluvia? La mía la conozco, pero la tuya no.
Tal vez es mejor que aprenda a callar, no hacerte más preguntas. Quizás deba hacer una pausa porque yo no deseo ahogarte, por ningún motivo, con mis palabras. Pero, ¿qué sucede cuando siento que me faltan palabras para describir los sentimientos de mi alma? Esa alma que pretende ser inmortal, aunque sea por un día, porque no deja de vivir, sentir y pensar aunque tú nunca me entiendas del todo, pero sí te sorprenda y extrañe lo que aquí escribo para ti.

