jueves, 1 de octubre de 2026

Cuando llega el Otoño


Eres la época preciosa de transición 

vestida de tonos dorados y rojizos. 

Llegas despacio con tu aire más fresco

y con tus días de luz más cortos.

 

Mientras el viento aprende el idioma de las hojas,

él las arranca lentamente de los  árboles

con la delicadeza de quien sabe 

que amar es dejar ir.

 

¡Ay, querido Otoño! 

Mientras una tristeza duerme en las calles,

un silencio cruje bajo nuestros pasos

y nuestros recuerdos regresan de puntillas

cuando el cielo comienza a oscurecer.

 

¿Será cierto que algunas despedidas  son semillas

que, a veces, para volver a florecer

hay que aprender primero a soltar?

Tal vez, por este motivo,

 te pareces a mi alma

porque me enseñas que perder 

no siempre es morir.

 

Mientras nada permanece, 

nada se pierde del todo

 porque las despedidas no terminan, 

sólo cambian de raíz. 

 

MARiSOL 


domingo, 27 de septiembre de 2026

Luz interior




Mientras esta noche 
la luna llena se deja ver 
en todo su esplendor, 
me recuerda en silencio
que no necesitamos 
vencer nuestras sombras. 
A veces basta sólo con iluminarlas. 

Así como la luna llena,
nosotros atravesamos ciclos: 
nos ocultamos, renacemos 
y volvemos a brillar, 
llevando dentro la luz 
que nunca dejamos de ser.

Y si bien su luz no borra mis sombras.
Más bien, las acaricia para recordarme 
que la vida está hecha  
de ausencias y plenitudes, 
de noches que parecen eternas 
y amaneceres que siempre regresan.

¡Ay! Todos nosotros tenemos momentos 
para crecer, para detenernos, 
para volver a empezar, 
para aceptar nuestras etapas,
para abrazar nuestras sombras
y para dejar, sobre todo,
que nuestra propia luz interior 
nunca deje de brillar 
aún en los momentos más oscuros.

MARiSOL

domingo, 3 de mayo de 2026

Perfume violeta

 

Cual susurro de los Balcanes, arbusto Lila,

tus raíces antiguas beben de la montaña.

Hasta siete metros al cielo te alzas

para recordarme de dónde vienes.

 

Cual breve milagro que el viento reparte

en Primavera te vistes en perfume violeta

mientras en tu altura sencilla me enseñas

que crecer tambien es florecer y soltar.  

 

MARiSOL

 

jueves, 30 de abril de 2026

Silencio redondo


La luna no es luz, sino es memoria.
Es un reflejo prestado del sol 
que ya no está.
Así también es el alma:
brilla, pero de lo que ha amado.
Mientras en su silencio redondo
no hay respuestas, 
me pregunto si quien la mira de verdad
termina mirándose por dentro.

                   MARiSOL 

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La foto es mía. 
Tomada con zoom hoy 30.04.2026

domingo, 26 de abril de 2026

Semillas de Primavera

Entre un cielo azul que suspira calma,
y tulipanes que despiertan la mañana,
camina suave, casi etérea en el alba,
una mujer llamada Primavera.

Sus pasos visten de verde los silencios,
y en su voz florecen preguntas dormidas:
¿cuántos de nosotros sigue siendo invierno?,
¿cuántas semillas guarda aún la vida?

Nos llama sin prisa, con luz en la mirada,
a detener el tiempo en lo sencillo,
a escuchar el latido de lo que brota dentro,
y a florecer, aunque nos duela su brillo.

                  MARiSOL

lunes, 20 de abril de 2026

Tejiendo historias


Tejo con lana los días,
hilo sobre hilo de memoria,
cada nudo guarda un silencio
que alguna vez fue historia.

La vida no se cose recta,
se enreda, se tensa, se afloja;
y en cada vuelta del tejido
el tiempo respira y se nombra.

Deshago a veces mis pasos,
para entender lo vivido
porque en lo que vuelvo a tejer
descubro quién he sido.

            
MARiSOL

martes, 7 de abril de 2026

Ante el abismo

 
A las puertas de un abismo 
donde el silencio es como símbolo de otra realidad, 
me descubro diciendo: 
"Soy un producto inevitable de mis propias ideas,
un vórtice de un torbellino que no cesa".
 
A partir de ahora pienso
que es imposible corregir esta situación, 
aunque intente apartar los ojos, 
aunque, supongo que, aún quede alguna forma 
de evitar perder lo poco que queda.
 
Pero algo insiste en caer en cuenta, 
en nombrar el instante exacto 
en que comenzamos a resbalar al abismo, 
como si todo tuviera un punto de destino 
iluminado por la tenue luz de la conciencia.
 
¿Y a qué precio?
Se acumulan las facturas del mañana 
y sobran las palabras 
cuando apenas intentamos no perdernos, 
mientras  vamos dejando estelas de lo que fuimos.
 
Porque algo cede, algo se quiebra,  
y en los ecos lejanos crecen los malos presagios,
hechos de culpa y miedo,
de una tensión casi palpable
como una tregua temporal antes del derrumbe.
 
Toda defensa parece una acusación coherente,
sostenida por motivos concretos,
y seguimos, tratando de adivinar
qué parte de nosotros eligió esta dura decisión,
qué verdad se esconde en la severidad de los hechos.
 
El sentido de la vida se pierde
y todo parece vacío de contenido,
y aun así intentamos conjugar todos los peligros
en medio de un hacinamiento de errores.
 
Nos preguntamos si será posible...
porque incluso la caída
revela que la locura tiene matices,
que hay sabiduría en sabernos falibles,
aunque nos habite una tristeza infinita
y se resienta la dignidad...
Aquélla que todo hombre debe tener por encima del miedo.
 
Entonces, queda solo soportar la idea,
ser consciente de las heridas  abiertas
cuando sólo se tiene sed de venganza,
quizá porque la venganza es el manjar más sabroso
cuando está condimentado en el mismo infierno.
¡Cuánta crudeza hay en todo lo que negamos!
 
Tal vez intentemos disipar las sospechas,
reordenar el mundo entre los escombros,
y descubrir, al final,
que el abismo no era caída, sino espejo
porque no sólo el comportamiento es un espejo
en el que cada uno muestra su propia imagen,
sino no hay espejo que mejor refleje 
la imagen del hombre que sus palabras.
 
MARiSOL