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lunes, 7 de abril de 2025

De rodillas

 



Aunque mi memoria es magnífica para olvidar,

un estremecimiento atraviesa mi soledad

 cuando salgo a la realidad

para renovar la necesidad de estar sola

mientras intento liberarme por momentos

de ese vacío que me pesa

al vivir en estado de alerta


 Mientras veo como mi sosiego natal desaparece,

mis manos se aferran a la inocencia perdida ....

esa vía más o menos dolorosa e inevitable

al pasar por el análisis de nuestra propia identidad

y enfrentar el gran pequeño universo que nos rodea

 

Ese universo donde coexisten certezas y dudas...

allí donde se dejan ver  con más claridad

ciertos pensamientos cual plegarias...

esas plegarias vestidas de asombro 

por enseñarnos el noble y bravío arte 

de sacrificar el ser

(sea el tuyo o el mío)

en  nuestro camino de vida

mas no para vivir de rodillas,

sino para poner a nuestra alma de rodillas

 

MARiSOL

 


 

 

 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

La victoria de los ausentes


Aunque una leve eternidad proteja a los que ya no están, ellos piden, desde algún lugar del universo, justicia por haber sido ofendidos mientras sus almas, cubiertas de lodo, dolor y amargura, no puedan aún cantar victoria ... esa victoria que jamás será definitiva mas si le pertenece al más perseverante porque sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria.

¡Ay! Introducirme en sus ausencias, no puedo. Y, sin embargo, me pregunto qué se llevaron y qué dejaron detrás suyo. Tal vez no sea bueno convivir con el vacío... ese vacío que nos recuerda que si el corazón está lleno de miedo, entonces, estará vacío de toda esperanza porque cuando lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece.

Y aunque no sepamos si es uno el que empuja  los acontecimientos, es muy posible que sean éstos los que nos terminen arrastrando, porque el peor enemigo de toda sabiduría convencional no son las ideas en sí, sino la simple marcha de los acontecimientos.

Mas los ausentes nos recuerdan que sólo las personas fuertes son capaces de crear sus propios acontecimientos ya que los débiles sólo sufren lo que les impone el destino... ese destino que nos pide no ir en contra de él, sino delante de él porque los ausentes, desde algún lugar del universo, nos recuerdan que lo que llamamos destino no nos llega desde afuera, sino que emerge de nosotros mismos como un ave fénix para no sólo poder potenciar nuestra resilencia, sino poder salir victoriosos de toda adversidad.

Sólo a través del poder de la resilencia, esa capacidad inigualable, podremos renovarnos, quizá porque en los momentos más oscuros siempre hay una oportunidad no sólo para renacer, sino también para reinvidicar  a nuestros queridos ausentes.


MARiSOL


domingo, 20 de noviembre de 2016

Tiempos idos

Bildergebnis für piano teclas  rosa 

Un hecho incontrovertible me hace temblar asustada
mientras pájaros miran desde lo alto de mi árbol genealógico 
como yo vagamente doy gritos de un júbilo pasajero ...
ese júbilo que se hunde en el fondo de un barranco...
allí donde lentamente un barco sucumbe 
entre renuncias  y despedidas
a una vida que ya no es la mía
mientras me rodea ella con sus brazos
como un vil y programado fracaso 

Y mientras tus costumbres no son las mías,
me prohíbo cruzar a tu vereda para no perder de vista
el horizonte de mi propia vida 
aunque un gran pedazo de tu vida yo la haga mía
por más que la vida misma urda el plan
de desencontrarnos una y otra vez
desde tiempos inmemorables

Quizá ya no haya que recobrar ni una prórroga más
ni un cielo perfectamente azul que nos proteja 
ante tanto desamparo emocional
¡Ay! ya no recuerdo en qué lugar de mi infancia
se me cayó de las manos mi tranquilidad espiritual

Y aunque mi piel esté tatuada de espinas
y una rabia se quede prendida en la punta de mi lengua,
yo seguiré evocando los bonitos tiempos idos
ante un piano ya descascarado
mientras mis dedos tocan sólo melodías tristes
porque soy testigo y espía del comienzo del fin

¡Ay! Mientras un desorden se hace presente
y gira alrededor tuyo, 
tus ojos vigilantes miran sólo en dirección al vacío
Allí donde quisiera verlo, alguna vez,
Dios quiera que sí, lleno de mucho amor 
porque, al final, amor con amor se paga


MARiSOL