
Mientras una falta de precaución raya en la inconsciencia
y nadie nos garantiza una seguridad absoluta,
yo ya no me atrevo a imaginar
quien tiene derecho a decidir qué vida humana
es más importante que otra,
en este mundo fragmentado en miles de clichés
entre acontecimientos simultáneos empapados
de falsedades, sospechas y disimulos color rojo
aunque abrazos y sonrisas diplomáticas
intenten en lograr las condiciones propicias
para crear una paz mundial duradera
Será que nuestros valores afectivos
se van quedando vacíos
en el mismo instante en que pisamos
una calle de un solo sentido
mientras nuestra cortesía y tolerancia
ante propios y extraños
están a puertas de vestir uniformes con solemnidad
para darle validez a lo que está por venir
porque no queremos darnos cuenta
que nuestro mundo está ya ardiendo por tercera vez
y el crepitar de su fuego se encuentra en su comienzo
MARiSOL
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