
Mientras una tristeza mansa,
(ya casi domesticada por el tiempo)
no tiene más ojos para nosotros, los tortolitos,
mi voz intenta fabricar respuestas adecuadas y certeras
porque una brisa pasada quiso desordenar mis ideas actuales
con la intención de hacerme pronunciar una vez más tu nombre
Mientras cierro los ojos ante ese silencio clamoroso
que inunda mi corazón vestido de secretos,
un hilo de sangre brota de mi boca y me obliga a callar
con la intención de no retar más al futuro
porque, al final, él dice siempre la verdad
para evaluar nuestros logros en el amor
Mientras, ya hace tiempo, una ceguera estuvo atada a tus caprichos,
ahora mi capacidad de razonamiento es más que involuntaria
haciendo que no me resulte ni vulgar ni fácil de comprenderte
porque ya no hay nada más por entender. Todo está dicho.
MARiSOL
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