miércoles, 11 de marzo de 2026

El cielo en fuego lento


 

Cuando el sol se inclina besando el horizonte...

ese horizonte que está en los ojos y no en la realidad, 

el pulso vibrante de la tierra distante

se vuelve, poco a poco, más suave 

en nuestra cansada memoria.

 

Y mientras el cielo en fuego lento de naranja y carmesí

en voz baja susurra: 

"todo está bien aquí, mas no sé si allá también",

las hojas de los árboles se aquietan en un murmullo leve

mientras el lago canta lo que la tarde escribe

 para no morir de pena.

 

¡Ay! Cuando las sombras de la muerte se alargan

como viejos recuerdos que saben esperar,

el viento decide abruptamente ya no correr,

y, más bien, prefiere caminar despacito

acariciando los campos de batalla con su paso bendito.

 

Y mientras el mundo, por un instante,

deja de luchar, diciéndome:

"aprende del crepúsculo la forma de callar",

entonces, nace la paz, callada y verdadera,

como luz que se queda cuando el día se aleja

porque será con el último brillo dorado del sol,

que mi corazón descansará y respirará mejor. 

 

MARiSOL